lunes, 5 de junio de 2017

Se desinfla el plan Empalme



Se oficializó hace un mes, pero aún no se reglamentó; tendría resultados en el mediano plazo




No obstante la expectativa volcada en el programa que busca el pasaje del asistencialismo al empleo registrado, a un mes de su oficialización permanece inactivo, y el Gobierno modera las expectativas por su impacto en el corto plazo.



El programa de inserción laboral, publicado el 2 de mayo pasado en el Boletín Oficial, todavía espera su reglamentación. El objetivo de la iniciativa es estimular la reconversión de planes sociales en puestos de trabajo registrado.



En los despachos oficiales abrieron los paraguas. Reconocen que, una vez que esté en funcionamiento, no se producirá un traspaso rápido de los 280.000 planes que administra el Estado a puestos de trabajo registrado, sino que las mejoras "estarán atadas a un escenario de reactivación económica".



"Nunca esperamos una migración inmediata de programas de trabajo a empleo registrado", aseguró a LA NACION un funcionario con despacho en la Casa Rosada. El objetivo en el mediano plazo, "entre 15 y 18 meses", es que el Estado deje de subsidiar a los desocupados y las empresas absorban a los trabajadores beneficiarios de planes. La normativa establece que el monto que actualmente reciben los trabajadores informales, $ 4030 mensuales, pasará como un subsidio por dos años a manos del empresario que los contrate. Sin embargo, hubo pocas consultas del sector privado. Las cámaras empresarias aseguran que para que el empalme sea exitoso debe haber más demanda en las actividades apuntadas.



Algunos funcionarios de la cartera de Trabajo consideran que el estímulo para contratar trabajadores precarios es todavía bajo. Incluso para los propios trabajadores, que en caso de dar el salto a la formalidad deberían dejar de percibir cualquier tipo de asignación estatal. El programa se ideó para rubros que por lo general emplean mano de obra poco calificada, como construcción, textiles y empleos rurales.



Pero también señalan que el poco empuje en el primer mes se debe, en parte, a la falta de conocimiento de los beneficios de los potenciales empleadores.



Las organizaciones sociales, que acaparan un volumen importante de los programas de asistencia, mantienen escepticismo sobre la medida. "Preguntamos si había un listado de empresas dispuestas a tomar a beneficiarios de programas de empleo y no tuvimos ninguna respuesta. Es un anuncio propagandístico", dijo Juan Grabois, referente de la CTEP.



Fuente: lanacion.com

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